Por Marcelo Riol – Ya temprano el movimiento tenue pero atípico, de personas y algunos autos, en José de La Quintana, anunciaban el comienzo del décimo primer Encuentro de Saberes del Monte y Feria de Semillas. Impulsado siempre por el Espacio Abierto, cerca de las nueve los primeros puestos, la ubicación de los gazebos y el escenario le fueron dando forma a este ya clásico evento.

La mañana del sábado 22 de octubre se desarrolló tranquila, con poco público. Productorxs y artesanxs desplegaron una interesante variedad de productos, en su mayoría vinculados de algún modo con el monte nativo y su cultura. Alimentos agroecológicos, plantines hortícolas, tinturas y cosmética natural y por supuesto, semillas, plantas y árboles nativos.

El encuentro además estuvo acompañado por una nutrida grilla de actividades. Caminatas de reconocimiento por el monte, talleres sobre germinación de plantas nativas u ordenamiento territorial, intercambio de experiencias en agroecología, fueron algunas de las propuestas.

Quizás el que más concurrencia captó, fue el taller de cultivos medicinales, a cargo de Natalia De Luca, ingeniera forestal con una larga experiencia relacionada con el monte nativo. Allí quedó claro la riqueza que encierran los saberes monte y, que paulatina e inexorablemente, se pierden con su desaparición y la de sus habitantes.

Fue emocionante la presencia de la ya anciana «Doña Pabla», cuyos relatos y conocimientos ancestrales (junto a los de otras personas), fueron compilados en el libro «La Plantas en la Medicina Tradicional de las Sierras de Córdoba». Un texto que no solo no tiene desperdicio por la información que contiene, si no y quizás mas importante, por el rescate de tradiciones que corren el riesgo de quedar en el olvido.

Más cerca de la mediodía la concurrencia comenzó a crecer y el encuentro tomo color y calor. Los niñxs escuchaban relatos leídos por integrantes de Biblioteca Popular Sarmiento de Alta Gracia, mientras el dibujante Raúl Soria, que también brindó su taller, entregaba instantáneas de lo que sucedía en la feria. Este encuentro diverso, en público y contenido, incluyó excelentes momentos artísticos.

Sin lugar a dudas uno de ellos fue la puesta en escena de «Tengan el Patio Regao», del grupo teatral Les Yuyeres. La obra aprovecha el lenguaje del teatro foro para abordar temáticas sociales, con una mirada crítica que no pierde la sensibilidad frente a las problemáticas socioambientales.

Les Yuyeres en acción

Alrededor de los puestos donde los viveros forestales ofrecían una gran variedad de árboles, se podía apreciar a simple vista la atención, la curiosidad, el amor y la pasión que despierta el monte. Pero sobre todo, a lo largo de todo el día, allí se escucharon lindas anécdotas que muchxs soltaban con solo escuchar palabras como algarrobo, chañar, molle o cina cina.

Cuando ya la tarde había dado paso a la noche, la feria se iba desarmando y el intercambio de semillas iba llegando a su fin, el cierre artístico estuvo a cargo de Romina Cannistraro, quien estuvo acompañada por Susana Freitz en flauta y por Daniela Medrano en guitarra.

La cantante y compositora anisacatense hizo un show sólido.Conocedora del escenario, interpretó un variado repertorio de canciones folclóricas de su autoría. Feministas, pícaras y atravesadas por un sentido ancestral, las canciones en la voz de Romina, pusieron a gran parte del público a bailar.

Inmejorable cierre para este encuentro donde el monte, sus semillas y saberes, buscaron mantenerse vivos frente a tanta enajenación.

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