Más empatía y menos indiferencia: Feliz Día de lucha por la dignidad de las trabajadoras y los trabajadores

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Por Pablo Rodríguez (*). No hay felicidad posible en un contexto de ajuste y recortes, cierre y vaciamiento de empresas, salarios y jubilaciones que pierden contra la inflación mes tras mes; persianas que se bajan por falta de ventas, achicamiento del universo productivo y degradación de programas de fomento y sostenibilidad de la economía popular; informalización del campo laboral y desprecio por los reclamos laborales y las organizaciones sindicales.

En ese marco, este 1° de mayo, Día de las y los Trabajadores, es una jornada de lucha en unidad y por la dignidad: en defensa de los derechos conquistados y en demanda de los que faltan conquistar.

En las charlas corrientes y en los indicadores que muestran los relevamientos de las más diversas organizaciones, instituciones, consultoras, y entes oficiales, las respuestas y los datos confluyen en un mismo punto: este modelo económico no tiene al trabajo ni a las trabajadoras y trabajadores en el centro.

Los datos son elocuentes:

– El Indec revela caídas sostenidas en las ventas de supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras, que al complementarse con los datos de sostenidas bajas en las ventas de los comercios pymes que exponen la CAME, Fedecom y el Centro de Comercio de Alta Gracia, ponen en evidencia el impacto del ajuste en el poder adquisitivo de los salarios.

– En cuanto a la producción, entidades industriales y consultoras económicas dan cuenta del cierre de al menos 20 mil empresas, mientras los datos oficiales revelan un uso de la capacidad instalada de la industria en línea decreciente y el CEPA da cuenta de la pérdida de más de 300.000 puestos de trabajo registrados desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

– El IETSE repasa un creciente endeudamiento de las familias, que no se orienta a consumos estructurales, sino al pago de alimentos y otros gastos corrientes; mientras el mismo Banco Central advierte que la morosidad alcanza su nivel más alto desde 2004.

– El MATE contaba en febrero que la caída del costo salarial había producido una transferencia de ingresos por 67,2 billones de pesos en la economía, lo que impactaba no solamente en el bolsillo de los asalariados, sino también en la recaudación de obras sociales y sindicatos.

– En simultáneo, el discurso oficial sobredimensiona el trabajo informal de las grandes plataformas que se niegan a reconocer el vínculo laboral con sus empleados y empleadas, mientras demoniza los juicios laborales y persigue y sobreprecariza la labor de los emprendimientos de la economía popular, congelando o desapareciendo salarios sociales complementarios.

– Las jubilaciones, en tanto, sufren el freezado del bono complementario para los haberes mínimos y pierden mes a mes su poder adquisitivo, mientras el costo de vida se incrementa y el Gobierno inventa atajos para desprenderse de sus responsabilidades sanitarias, como ocurre con la quita de medicamentos gratuitos.

– En las universidades y los organismos científicos nacionales se vuelve a hablar de «fuga de cerebros«. En rigor, ATE denuncia una caída del 40% en los salarios, congelamiento de becas, cancelación de proyectos, la pérdida de 5.500 trabajadores científicos y una «sangría» de docentes; mientras paralelamente se ordena el vaciamiento y cierre de organismos centrales que articulan al saber especializado con el desarrollo y la soberanía del país, como lo son el INTI, la CONAE y el SMN.

– En cuanto al financiamiento de las provincias, la caída del 8% de los recursos coparticipables, derivada de la menor recaudación de los impuestos ligados a la actividad económica, que atraviesa un período de enfriamiento; la deuda en las transferencias no automáticas del Gobierno Nacional a los diversos distritos; y el abandono de la obra pública; confluyen en dificultades para afrontar salarios, la pérdida directa de empleos y un menor circulante de dinero, que repercute en las actividades económicas locales y en la sobrecarga de demanda social sobre las administraciones de gobierno de cercanía.

– Esta suma de restricciones al pueblo trabajador ocurre paralelamente a una constante criminalización de la protesta social que semana tras semana ofrece postales de represión y detenciones en inmediaciones del Congreso a diversos colectivos sociales, como los de los jubilados, las personas con discapacidad, trabajadoras y trabajadores de diversas áreas del Estado, sectores productivos, comunidades universitarias.

– Y no es ajeno a estos ataques el sector de la comunicación, que sufre la demonización de las y los periodistas, a través de descalificaciones públicas, causas judiciales persecutorias e incluso la restricción al acceso a la sala de prensa de la Casa Rosada. Esto se complementa con cercenamientos de pauta a medios privados, que impactan directamente en una mayor precarización y despidos de su personal; el vaciamiento y desprestigio de los medios públicos; y la persecución y abandono del sector de los medios autogestivos, comunitarios y sin fines de lucro.

– Paralelamente, el Gobierno y sus aliados aprobaron en el Congreso una reforma laboral disfrazada de «modernización» que entre sus puntos más preocupantes pone en un mismo plano de responsabilidad al empleador y el trabajador, desconociendo la asimetría lógica entre ambas partes; habilita un banco de horas que permite extender la jornada laboral, por fuera de la figura de horas extras; achica el número de componentes a contemplar en las indemnizaciones; y le permite a las patronales brindar «consensuadas» vacaciones por fuera del período estival; entre otros puntos que debilitan los derechos conquistados.

Este repaso acotado del contexto pretende dar cuenta de las dificultades que atraviesa el pueblo trabajador de la Argentina este 1° de mayo, en el que se vuelve imprescindible confrontar la indiferencia y promover la empatía, para salir de la balcanizada resistencia y comprender que el ataque a cualquier derecho conquistado, por más sectorial y particular que parezca, es una afrenta contra la vida democrática. Y que, en contraste, la conquista de derechos genera un beneficio social amplio, que impacta en la posibilidad de imaginar un presente y un futuro próspero.

Foto: gentileza

(*) Periodista, presidente de la Cooperativa de Trabajo Fábrica de Ideas, que gestiona la Radio Tortuga 92.9 y www.diariotortuga.com

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